martes, 7 de abril de 2009

La droga en las villas, despenalizada de hecho


Los Curas que trabajan en las villas de la ciudad de Buenos Aires, presentaron un documento sobre la droga en ese ámbito.

el texto completo en http://www.aica.org/index2.php?pag=otros2009_03_25

“El lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado”, admitieron en el texto presentado durante una conferencia de prensa en la escuela de oficios “Padre Daniel de la Sierra”, muy próxima a la Villa 21, en el límite entre los barrios porteños de Pompeya y Barracas.

Los sacerdotes defendieron a los habitantes de estos conglomerados urbanos y acusaron a la prensa amarilla de “generar confusión” al responsabilizar a la villa del problema de la droga y la delincuencia. “El problema no es la villa sino el narcotráfico. La mayoría de los que se enriquecen con el narcotráfico no viven en las villas, en estos barrios donde se corta la luz, donde una ambulancia tarda en entrar, donde es común ver cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el espacio de la villa –como zona liberada- resulte funcional a esta situación”, aclararon.

Al referirse a la relación entre droga y el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta, invitaron a “tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De esta espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la villa”, aseguraron.

Los sacerdotes se manifestaron asombrados de ver “cómo ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy ‘está perdido’. Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar paco”.

Los sacerdotes consideraron que “la despenalización de hecho generó inseguridad social y que la raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social”, por eso asumieron el compromiso de “acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera”.

Además de reconocer que “la triada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte”, propusieron hacer frente a esta “dramática situación” mediante un trabajo de prevención “sistemático y a largo plazo”.

“Cuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya, aunque sólo salvemos a uno”, concluyeron.

Fuente. AICA.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo levantaría un muro como hicieron en san isidro, pero en alicia moreau de justos desde retiro a constitucion, para que todos los politicos y narcos que viven en puerto madero dejen de salir a robar y a matar tanto o mas que los pibes chorros.

BasastiáN dijo...

Bien Xtiano su aporte.