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jueves, 4 de diciembre de 2008

Un tema de todos


Levantamos estos datos que publica Clarin hoy, por que mas allá de la estadística (no deja de ser anecdótica) vemos con preocupación una realidad que nos toca a todos los jovenes. O la vemos cerca (y en casi todos lados) o la tenemos en la familia.

Y si queremos un poco mas de data, hagamos la prueba de recorrer las guardias de los hospitales un domingo a la mañana.


Para pensarlo.


Casi un tercio de los alumnos de 5° año se emborrachó dos veces en el último mes


Dicen que la adolescencia no sería tal sin una buena dosis de transgresiones y excesos. Pero los límites de lo "razonable" para un momento que se asume turbulento y conflictivo se corren año tras año, y conductas que hasta hace unos años causaban alarma hoy se asumen con normalidad. Según un estudio realizado por una consultora privada, casi un tercio de los alumnos de quinto año de colegios de sectores medios y altos de Capital y GBA se emborrachó por lo menos dos veces en el último mes, un porcentaje que crece a más de la mitad de los chicos si se considera "sólo" un episodio de ebriedad. Lo arroja una flamante investigación realizada por la consultora Programar Proyectos Educativos entre 5.000 jóvenes de 18 y 19 años. Según sus resultados, el 30% de los adolescentes del último año escolar se emborrachó "más de una vez" en los últimos 30 días. Es decir que, en el plazo de un mes, al menos en dos oportunidades consumieron alcohol en exceso y quedaron subordinados a los riesgos de la ebriedad.Estudios anteriores ya habían arrojado datos similares en los últimos años, y en poblaciones aún menores. En una encuesta realizada por Sedronar hace un par de años, el 27% de los chicos de entre 15 y 18 años reconoció haberse emborrachado en el último mes.Surge del estudio de Programar que la edad de quiebre en lo que hace a la iniciación en este tipo de conductas transgresoras se ubica entre los 14 y 15 años, "momento en el que el vínculo con el alcohol comienza a ser diferente". En palabras de Patricia Haidbauer, al frente de la consultora, "el alcohol empieza a tener un rol asociado a la diversión y se instala la idea de que las salidas sin alcohol son aburridas". Precisamente, la investigación arroja que la principal búsqueda de los chicos al alcoholizarse es "divertirse". Pero también lo hacen para sentirse "grandes" y "superiores", para "destacarse", para "olvidar problemas" (los chicos creen, según el estudio, en cierto "efecto anestésico") y para "conseguir" chicas y chicos.Si bien el consumo aumenta con el edad, la iniciación es cada vez más temprana. E el estudio de Programar alumbra que el 40% de los chicos de séptimo grado consumió alcohol en el último mes, un porcentaje que crece al 60% en primer año del secundario y trepa al 75% en tercero. En cuarto y quinto año, sólo 1 de cada 10 no toma. "La creencia de que el alcohol ayuda a sentirse más cómodo socialmente se intensifica con la edad, así como también la idea de autocontrol o dominio", afirma Haidbauer, y destaca que "los adolescentes reclaman a sus padres que compartan más tiempo con ellos, que discutan menos, que les pongan límites, que compartan programas con sus amigos, respeten sus opiniones y les den más libertad". Si bien el consumo de alcohol es mayor entre los varones, los últimos relevamientos realizados por distintos organismos públicos afirman que el uso y abuso de alcohol crece entre las mujeres, y que el 40% de las chicas tomó alcohol alguna vez antes de cumplir 15 años.Para los chicos, conseguir alcohol es "fácil" o "muy fácil". Y, curiosamente, la principal vía de acceso es el hogar. Según datos de la Secretaría de Adicciones bonaerense, sólo el 30% del alcohol que llega a los menores proviene del kiosco.En Sedronar, por su parte, hablan de una creciente "alcoholización" de los jóvenes y advierten sobre un "alarmante" incremento en el consumo de cerveza. Hoy se toman 34 litros de esta bebida por año, cuando en los 80 no llegaba a nueve.

jueves, 3 de julio de 2008

Y ese dibujito qué es??

Capaz que alguno leyó el post anterior y se quedó con la duda del significado del logo de la JMJ 2008. Vamos a contarles la interpretación que da la página oficial de la Jornada.



La Cruz blanca en el centro representa a Jesús, Luz del mundo, que nos llama a ser sus testigos con la fuerza del Espíritu Santo (como nos recuerda el lema).


La evocación del Espíritu está en las llamas que rodean la Cruz, que en su combinación de colores (rojo, naranja y amarillo) quiere recordar a Dios Trinidad. El azul de las letras recuerda el mar de la humanidad, los océanos que rodean Australia, las aguas del Bautismo y a María, la llena de gracia.


Según parece, el diseño del logo se inspiró en las formas de la Casa de la Ópera, que es uno de los edificios más representativos de Sydney, la ciudad anfitriona.


Toda esta explicación me hizo pensar dos cosas. Primero: que la gente que diseña logos (y los que escriben la interpretación de los mismos) son gente de una interesante capacidad imaginativa. Y segundo: ¿qué tendría que tener el logo de una JMJ que se hiciera en Buenos Aires? Espero que a ninguno/a se le ocurra que deba tener la imagen de un pingüino o una pingüina... jajaja!

viernes, 27 de junio de 2008

Conociendo tribus urbanas: los emos

Hoy se habla mucho de las tribus urbanas, se critican peinados, costumbres, formas de vestir... Para conocer un poco más estas "tribus", iremos posteando distintos artículos para acercarnos a cada grupo y ver que no sólo son pibes "que se visten raro", sino que hay un "grito" que quieren expresar.
Señoras y señores: hoy presentamos a los EMOS.

Todos los sábados, pasadas las 16, cientos de adolescentes vestidos de negro, con sus ojos maquillados, los flequillos en el ojo y la mirada triste, pueblan las inmediaciones de la plaza Rodríguez Peña, situada en la calle Rodríguez Peña entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, frente al Ministerio de Cultura y Educación.

Se trata de una nueva e inquietante tribu urbana, los "emos" (abreviatura de emotional , en inglés), que cuenta con cultores en todo el mundo y que cada día gana nuevos adeptos en la Capital. Debido a sus estrafalarios peinados y su andar afeminado, los "emos" muchas veces son comparados con los "metrosexuales" (hombres que cuidan mucho su estética, y terminan brindando un aspecto femenino).

Nahuel, un "emo" que ayer estaba en la plaza Rodríguez Peña, contó: "Todos los sábados hay peleas entre las distintas tribus. A nosotros siempre nos buscan para pegarnos por nuestro aspecto, un poco afeminado". En general, los "emos" son muy delgados y se dejan el pelo largo, para ocultar sus rostros. "Usamos los cabellos en el ojo para mostrar que una parte de la sociedad nos da vergüenza. No queremos que esa parte de la sociedad, que no nos gusta, nos vea", afirmó Matías. "No queremos cambiar el mundo; sabemos que eso no tiene sentido", aclaró otro "emo".

Los "emos" se definen como personas sensibles. El mundo que los rodea no los comprende y, quizá por eso, tienden a victimizarse. Frases como "la gente nos discrimina" o "¿Por qué me dejaste?" son frecuentes entre los "emos".

El psicólogo Miguel Espeche explicó a LA NACION: "Expresar un estado del alma, y hacerlo de manera compartida es mejor que corroerse en soledad y estallar en patologías graves. A la vez, lo que se expresa, como en el caso de los grupos de jovencitos que juegan con rituales extraños a los ojos de lo normal, puede ser muy triste y dar cuenta de una imagen de una gran desolación, rabia o un gran miedo".

La mayoría de los "emos" consultados por LA NACION admitieron que se llevan muy mal con sus padres y que casi no tienen diálogo con ellos. "Ellos no nos entienden", dicen. En este sentido, Espeche alertó: "Los padres tienen que ser capaces de ofrecerles a sus hijos un lugar en el mundo con algo más de luz que el que estos muchachos sienten tener para ellos".

Los "emos" escuchan grupos musicales como My Chemical Romance, Panic! at the Disco y 30 Seconds to Mars, que centran sus canciones en sentimientos como el amor, el odio y la desilusión. Estos grupos son fuertemente impulsados por MTV. En un principio, el emo-core fue un subgénero musical que nació en los 80 en Washington DC, como un desprendimiento del punk. Los grupos pioneros fueron Rites of Spring, Embrace y Gray Matter, entre otros. Sin embargo, los grupos que hoy se conocen como "emos" tienen poco que ver con aquellos ignotos pioneros.

Existen "emos" que, entre otras prácticas oscuras, se cortan la piel como sinónimo de descontento con el mundo que los rodea y fantasean con el suicidio. Algunas parejas de "emos" se cortan el cuerpo para llevar las mismas marcas, como símbolo de fraternidad, lo cual constituye, en tiempos del VIH/sida, un riesgo para su salud. Hasta suben videos a Internet donde aparecen cortándose los brazos. De hecho, en You Tube se cuentan por decenas los videoclips donde jóvenes "emo" se cortan los brazos. "Hay muchos "emos" que se cortan los brazos para expresar el dolor que llevan adentro", indicó Sebastián, un integrante de la tribu de 16 años. Usan piercings, tatuajes y, a diferencia de los "góticos", suelen romper con la monotonía de la ropa oscura a través de alguna prenda o accesorio fluo.

Por un lado están los "emos" que manifestan que lo suyo es genuino. Del otro lado, están los que son tildados peyorativamente de "posers" (calificativo negativo que alude a los "emos" que son "pura pose"). Los "emos" sienten un aprecio especial por las películas de Tim Burton, sobre todo por El extraño mundo de Jack . La disco predilecta de los "emos" es Alternativa, en el centro porteño. Allí suelen bailar en círculo, turnándose para pasar al centro. Bailan moviendo sus brazos y piernas, como en una lucha cuerpo a cuerpo. Los "emos" suelen irradiar, mientras bailan, un grito estremecedor, conocido como "scream". Se supone que el grito de los "emos" encarna un profundo dolor.

Por Franco Ruiz
LA NACION, Domingo 9 de marzo de 2008


Hasta acá el artículo. Si a alguno le gusta tomárselo con un poco de humor, acá va:



sábado, 12 de abril de 2008

Sudán: los jóvenes señalan sus desafíos en un país azotado por la guerra

Basándose en una franca evaluación de los efectos de dos decenios de guerra, jóvenes sudaneses señalaron a dirigentes eclesiales lo que más necesitan: capacitación en oficios, puestos de trabajo y formas de participar en la configuración del futuro de su país.

En Sudán, los jóvenes han sido tratados "como objetos pasivos, y no como participantes en la configuración de la sociedad", afirma una declaración elaborada por 30 jóvenes cristianos sudaneses reunidos en Juba, capital del Sudán del Sur, en una conferencia de tres días en la que participaron líderes eclesiales, mujeres y jóvenes. La conferencia fue la conclusión de una visita de solidaridad ecuménica internacional al país que tuvo lugar del 26 de marzo al 2 de abril.

Mientras los jóvenes cristianos del Sudán están convencidos de que la juventud tiene una "función decisiva en la solución del conflicto, la construcción de la paz y el desarrollo sostenible", la realidad demuestra que muchos son "secuestrados por políticos que quieren alcanzar sus objetivos por medio de guerras y conflictos sangrientos", haciendo de ellos "víctimas y causantes de la violencia".

La cultura de guerra, los altos niveles de analfabetismo y pobreza, la falta de oportunidades de trabajo y capacitación, así como el tribalismo y la vulnerabilidad al VIH/SIDA, son algunos de los principales desafíos con que se enfrenta la juventud del Sudán.

Para poder participar en la construcción nacional, los jóvenes necesitan centros educativos donde puedan adquirir "capacidades técnicas y educativas", así como capacidades en relación con el "VIH/SIDA, la transformación del conflicto, los derechos humanos y la democracia". La creación de oportunidades de trabajo para los jóvenes "debería ser una prioridad para la iglesia y el gobierno".

Las iglesias cristianas tienen una función específica que desempeñar para conseguir que la juventud contribuya a la aplicación del Acuerdo General de Paz de 2005, así como para fomentar la sanación y reconciliación. Tienen que defender también los derechos de las personas que viven con el VIH y el SIDA.