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viernes, 7 de agosto de 2009

Mensaje de Benedicto XVI sobre la colecta + x -


Su Santidad Benedicto XVI, saluda con particular estima a promotores, colaboradores y participantes en la Colecta "Más por Menos", que con gratitud al Señor conmemora este año su 40º edición bajo el lema "Más solidaridad por menos exclusión"; y alienta a los cristianos y a quienes participen en ella a un esfuerzo solidario que contribuya a reducir el escándalo de la pobreza y la inequidad social dando así cumplimiento a las exigencias evangélicas que exhortan a hacer posible una sociedad más justa y solidaria. Con estos deseos el Santo Padre manifiesta su viva gratitud a cuantos contribuyan al buen resultado de esta campaña. Encomendándolos a la protección de Nuestra Señora de Luján, patrona de la República Argentina, les imparte con afecto la implorada bendición apostólica.
Mons. Adriano Bernardini, Nuncio apostólico.
(En la foto, el cardenal Bergoglio presidiendo la misa central de la fiesta de San Cayetano)

martes, 7 de abril de 2009

La droga en las villas, despenalizada de hecho


Los Curas que trabajan en las villas de la ciudad de Buenos Aires, presentaron un documento sobre la droga en ese ámbito.

el texto completo en http://www.aica.org/index2.php?pag=otros2009_03_25

“El lado oscuro de nuestros barrios, es la droga instalada desde hace años, quizás con más fuerza desde 2001. Entre nosotros la droga está despenalizada de hecho. Se la puede tener, llevar, consumir sin ser prácticamente molestado”, admitieron en el texto presentado durante una conferencia de prensa en la escuela de oficios “Padre Daniel de la Sierra”, muy próxima a la Villa 21, en el límite entre los barrios porteños de Pompeya y Barracas.

Los sacerdotes defendieron a los habitantes de estos conglomerados urbanos y acusaron a la prensa amarilla de “generar confusión” al responsabilizar a la villa del problema de la droga y la delincuencia. “El problema no es la villa sino el narcotráfico. La mayoría de los que se enriquecen con el narcotráfico no viven en las villas, en estos barrios donde se corta la luz, donde una ambulancia tarda en entrar, donde es común ver cloacas rebalsadas. Otra cosa distinta es que el espacio de la villa –como zona liberada- resulte funcional a esta situación”, aclararon.

Al referirse a la relación entre droga y el fenómeno de la delincuencia, de las peleas, y los hechos de muerte violenta, invitaron a “tomar conciencia de otro gran tráfico que hay en nuestra sociedad que es el tráfico de armas, y que visualizamos como fuera de control. Cuando vemos muertes causadas por menores adictos, también nos preguntamos ¿quién es el que pone el arma en manos de los menores? De esta espiral de locura y violencia las primeras víctimas son los mismos vecinos de la villa”, aseguraron.

Los sacerdotes se manifestaron asombrados de ver “cómo ese niño que fue al catecismo, que jugaba muy bien en el fútbol dominguero, hoy ‘está perdido’. Causa un profundo dolor ver que esa niña que iba a la escuela hoy se prostituye para fumar paco”.

Los sacerdotes consideraron que “la despenalización de hecho generó inseguridad social y que la raíz de la inseguridad social hay que buscarla en la insolidaridad social”, por eso asumieron el compromiso de “acompañar a aquellos niños, adolescentes y jóvenes que en gran cantidad se encuentran en este infierno de la droga y a la vez de exhortar a la conversión a los que pisotean la dignidad de los mismos de esta inescrupulosa manera”.

Además de reconocer que “la triada hambre-criminalidad-droga es demasiado fuerte”, propusieron hacer frente a esta “dramática situación” mediante un trabajo de prevención “sistemático y a largo plazo”.

“Cuando las estadísticas nos dicen que son demasiados niños, jóvenes y adultos que fuman pasta base, tengamos por seguro que llegamos tarde. La pregunta es ¿queremos seguir llegando tarde? Son personas, seres humanos que mueren o quedan con una vida hipotecada. Por ellos hay que hacer algo ya, aunque sólo salvemos a uno”, concluyeron.

Fuente. AICA.

sábado, 12 de abril de 2008

Sudán: los jóvenes señalan sus desafíos en un país azotado por la guerra

Basándose en una franca evaluación de los efectos de dos decenios de guerra, jóvenes sudaneses señalaron a dirigentes eclesiales lo que más necesitan: capacitación en oficios, puestos de trabajo y formas de participar en la configuración del futuro de su país.

En Sudán, los jóvenes han sido tratados "como objetos pasivos, y no como participantes en la configuración de la sociedad", afirma una declaración elaborada por 30 jóvenes cristianos sudaneses reunidos en Juba, capital del Sudán del Sur, en una conferencia de tres días en la que participaron líderes eclesiales, mujeres y jóvenes. La conferencia fue la conclusión de una visita de solidaridad ecuménica internacional al país que tuvo lugar del 26 de marzo al 2 de abril.

Mientras los jóvenes cristianos del Sudán están convencidos de que la juventud tiene una "función decisiva en la solución del conflicto, la construcción de la paz y el desarrollo sostenible", la realidad demuestra que muchos son "secuestrados por políticos que quieren alcanzar sus objetivos por medio de guerras y conflictos sangrientos", haciendo de ellos "víctimas y causantes de la violencia".

La cultura de guerra, los altos niveles de analfabetismo y pobreza, la falta de oportunidades de trabajo y capacitación, así como el tribalismo y la vulnerabilidad al VIH/SIDA, son algunos de los principales desafíos con que se enfrenta la juventud del Sudán.

Para poder participar en la construcción nacional, los jóvenes necesitan centros educativos donde puedan adquirir "capacidades técnicas y educativas", así como capacidades en relación con el "VIH/SIDA, la transformación del conflicto, los derechos humanos y la democracia". La creación de oportunidades de trabajo para los jóvenes "debería ser una prioridad para la iglesia y el gobierno".

Las iglesias cristianas tienen una función específica que desempeñar para conseguir que la juventud contribuya a la aplicación del Acuerdo General de Paz de 2005, así como para fomentar la sanación y reconciliación. Tienen que defender también los derechos de las personas que viven con el VIH y el SIDA.